Llegaste sin auroras que te anunciaran

 

A Flora

Llegaste sin auroras que te anunciaran,

anudando las palabras con tu sonrisa.

No fue de golpe, no;

un río lento que tus ojos mecían

filtrábase por los poros de mi presente;

mar, al fin,

o cascada violenta,

qué sé yo;

así, en un instante,

unos labios calientes,

aroma de mil diablos rizábase, ascendía, cálido.

Ausencia, también, recuerdo.

Quizá tu, quizá yo,

quizá el beso,

tu cuerpo, tu olor,

quizá el beso,

mi cuerpo y tus manos a su encuentro.

Tu voz reposa lenta en mi memoria,

de ayer, de hace un rato, un siglo quizá:

                                                                    ¿Un cuánto?

 

Enrique Pampyn

La buena vida

10 Nov 2017 09:03 - Enrique Pampyn Martínez

Realmente estoy cansado de oír las declaraciones de [ ... ]

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