Nostalgia del tiempo.

Ayer quería pensar;

hoy sigo queriéndolo;

mas sólo agua brota

del manantial de la nostalgia.

 

Agarrar quería el tiempo;

hoy sigo queriéndolo;

mas sólo el agua amarga

empuja ciega las horas.

 

Un sonido,

una nota,

unas cuantas

encienden la antorcha

de los días que se fueron.

 

Un sonido,

una nota,

unas cuantas

pulsan y tocan

y desgranan los días remotos.

 

Por eso, sí,

ayer y hoy, pensar quería,

doblar la vida con los dedos,

tocar el tiempo con la luna

andar, deshilachados los pies,

por sobre la herida de los cuerdos.

Por eso, sí,

agarrar quería el mundo,

girarlo envuelto en las miradas

de los lúcidos eternos,

volver sobre mis pasos,

mi espalda con la espalda

de los días venideros.

 

Muertos, sí,

pero llenos de nostalgias,

de querencias y pasiones

malheridas, cenicientas,

por tantos años deshilvanadas.

 

Ayer y hoy y mañana,

cada día que despierto,

miro al norte y al sur

de este territorio que es la vida

y, sin quererlo,

se me despiertan y se me mueren

tantos y tantos sueños

repartidos por los vientos,

en esa noche oscura:

es la ausencia, el hueco,

insertados en la memoria

de los que olvidan,

así,

sin quererlo.

 

 

 

La buena vida

10 Nov 2017 09:03 - Enrique Pampyn Martínez

Realmente estoy cansado de oír las declaraciones de [ ... ]

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