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El libre mercado y los transportistas

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No salgo de mi asombro. Un asombro mezclado con rabia e impotencia. Llevo toda la vida oyendo defender el libre mercado como el mejor (o menos malo) de los sistemas de distribución e intercambio de bienes y servicios. ¿En qué consiste este mercado? Si vamos a la esencia de la cuestión, podemos decir que el sistema lo gobierna, de forma imperfecta (hay muchos matices que añadir aquí), la ley de la oferta y la demanda para el establecimiento de los precios de los bienes y servicios (llamémosles "mercancías" de forma genérica). Este juego se produce dentro de los marcos jurídicos de los países, obviamente, y dentro de un contexto internacional determinado por la coyuntura histórica. Pero para el libre mercado estos elementos que establecen el marco del juego no son parte de las reglas del juego, son factores exógenos que establecen un marco general para el juego. Dentro de un marco específico (históricamente hablando) el juego es el mismo que en otro marco específico diferente. No voy a entrar en cómo ha de ser ese marco porque está sujeto a avatares muy diversos. Por ejemplo, si hay una guerrra, ésta es parte de ese marco (el estraperlismo o contrabando es el mercado en tiempos de miseria, guerra, etc.) Si hay un cierre de fronteras y se reduce el intercambio global, eso forma parte del marco del juego. Podríamos desear que el marco no fuera el que es y, así, podemos desear que se abran las fronteras para la circulación libre de mercancías o también que no haya guerra. También hay mercado libre en la penumbra de determinados mercados ilegales; ahí está el mercado de estupefacientes o el de trata de personas o de órganos... En estos casos, el mercado libre esta sujeto a determindas condiciones, la de jugar más allá de la ley; las restricciones que se dan en estos mercados son consecuencia de un factor exógeno de tipo moral (y legal) que establece el marco del juego. Las reglas son las mismas: si hay mucha cocaína en el mercado, el precio baja. En fin, las condiciones no dependen del mercado mismo, sino que el juego del mercado se desarrolla en un determinado contexto que tiene determinadas restricciones. 

Esta introducción viene a cuento de la huelga de transportistas. 20 Minutos publicó ayer un artículo titulado 'El vídeo que encendió la chispa de las protestas de los transportistas: "Nos tratan como a perros"'. En el artículo aparece un vídeo (se puede ver en youtube) en el que un camionero muestra su malestar por la situación del sector de pequeños transportistas. El transportista se queja de que cada camionero va por su lado, señala también que aunque parece que todo va muy bien, no es cierto, etc. El vídeo no es otra cosa que alegato para que los transportistan se unan a la Plataforma para la defensa del sector del transporte de mercancías por carretera nacional e internacional. Esta llamada a la unidad tiene su fundamento en que  el Comité Nacional del Transporte, Comité que es un canal de comunicación con el gobierno, no les representa, que, en realidad, éste representa los intereses de los "grandes flotistas". De ahí se sigue que es necesaria la unión del sector de autónomos y pequeños transportistas con el fin de, según sus palabras, "intentar, en la medida de lo posible, aportar algo de bienestar a este sector". Lo que buscan, en definitiva, tal como yo lo entiendo, es tener un canal de interlocución reconocida con las autoridades con el fin de poner sobre la mesa sus intereses.

Y parece lógico. Entiendo, también, el problema y veo, tal como lo ve él, que es necesaria la unidad de los transportistas si se quiere tener un canal diferenciado respecto del Comité. También entiendo la decepción que muestra ante aquellos que se quejan pero no se unen para crear una organización más grande y, por tanto, con más fuerza.

Lo que no veo es que se mencione la causa del problema. ¿Por qué ocurre lo que ocurre? ¿Por qué si, como dice él mismo, si alguien da el servicio 30€ más barato, se lo dan sin miramientos? ¿Por qué es esto posible? Esa es la cuestión que queda en la sombra. 

La verdad es que no hace falta ser un lince: esto tiene que ver con el libre mercado. Al fin y al cabo se trata de mercancías (bienes y servicios) que se ofrecen y es el mecanismo de fijación de precios, según la oferta y la demanda, que es el mercado libre, el que los fija. Es decir, si hay un exceso de oferta (muchos transportistas) para la demanda que hay el precio del servicio será bajo: siempre habrá otro transportista que ofrecerá el mismo servicio a mejor precio. Sería una práctica antieconómica pagar un servicio a un precio más alto si otro me lo ofrece más barato. Así, si alguien no puede ofrecer el servicio al precio del mercado, entonces tendrá que cerrar la empresa y dedicarse a otra cosa. ¿No es esto lo que ocurre en todos los sectores? ¿No es lo mismo que ocurre con los trabajadores por cuenta ajena (asalariados)? Cuando la oferta de trabajadores es alta (mucho paro en un sector) los salarios disminuyen porque siempre habrá alguien que trabaje por menos. Eso es lo que ha pasado en la recuperación de la crisis provocada por la pandemia en muchos países y en diversos sectores. Personas que antes trabajaban por un precio, dejan de querer hacerlo y se produce una escasez de trabajadores, lo que provoca que los salarios suban.

¿No es este el mecanismo que defendemos para la fijación de precios en un mercado libre? 

El transportista del vídeo establece una conexión entre respeto y precio: "...los que llevamos mucho tiempo aquí, y venimos de teta, empezamos muy jóvenes con nuestros padres, que hemos vivido años del transporte donde había un respeto, donde había un respeto, donde había unos precios donde se podía vivir...lo que estamos viviendo hoy en día, eso no lo hemos conocido jamás, esa falta de respeto que nos tiene todo el mundo, esa falta de consideración, esos precios impuestos que no hay manera de subirlos en ningún sitio, que enseguida te están diciendo "esto es lo que hay. Si te interesa, sigues y si no te vas..."

Esta conexión que establece entre respeto y precio (obviamente lo del precio tiene que ver con la posibilidad de vivir o no del trabajo que uno realiza) nos dice mucho de los valores que tenemos interiorizados. Por un lado, se asumen las reglas del juego del mercado y en estas reglas está implícito el valor de la vida humana como un precio. Lo que vale tu vida  está en función de los ingresos que tienes. La llamada que hace el transportista refleja, por otro lado, la necesidad de construir organizaciones que sean capaces de alterar el libre mercado en beneficio propio. ¿No es esta la función de un lobby empresarial? ¿Qué diferencia hay entre una organización con fuerza para paralizar un país y los lobbys? Yo creo que ninguna, son parte de los mismo procesos que el sistema de libre mercado promueve. La fuerza que da pertenecer a un sector clave de la economía de un país muestra que el libre mercado potencia valores y formas de ver la vida que tienen cierto parecido con una estructura mafiosa. También entre los mafiosos hay libre competencia (la que da la fuerza bruta, en este caso) y el objetivo es el mismo, alterar el libre mercado en beneficio propio. En el seno del mecanismo del libre mercado está la tendencia al monopolio y el monopolio se puede conseguir de muchas formas. Puedo llegar a acuerdos con los competidores (oligopolio), puedo eliminar la competencia mediante absorciones y otros mecanismos como la competencia en precios hasta que las empresas quiebren, puedo eliminar "físicamente" a los competidores (por ejemplo, se me ocurre que una organización podría considerar la contratación de sicarios para eliminar suficiente número de transportistas para que la oferta se reduzca, reducción que provocaría el aumento de los precios)

Pero, lo que me llama la atención es que en ningún momento se cuestione de forma explícita el mecanismo del libre mercado. De esto no se queja, aunque sea la causa del problema. Y la ironía está en que lo que se pide es la intervención del libre mercado y un mercado intervenido deja de ser libre mercado. En realidad, lo que está ocurriendo es una forma en la que el mercado ejerce su poder: el que puede permanecer en el mercado que siga prestando servicios y el que no, simplemente, que se vaya. Eso es lo que el mismo transportista refleja cuando dice, refiriéndose a aquello que critican pero no se unen: "... como muchos dicen, cuando no pueda vivir de mi camión, lo vendo y me voy de chófer. Pues ya está... problema solucionado..." Efectivamente, problema solucionado, ¿no? ¿Dónde está el problema? ¿Por qué hay que crear una plataforma si la cuestión hay que dejársela al mercado?

Se podría decir que la plataforma que promueve es parecida a un sindicato en la medida en que lo que se pretende es negociar condiciones. Pero esto no es del todo cierto. En este caso no se negocia con las empresas que contratan sus servicios, sino que se pide al gobierno que intervenga los precios del combustible. ¿No deberían pedirlo todos los sectores que precisan del combustible para su funcionamiento (taxis de diverso tipo, personan que utilizan su vehículo como instrumento de trabajo como agentes de ventas, visitadores médicos, vendedors ambulantes, tractoristas, maquinistas)? ¿No deberían pedirlo también los asalariados cuando tienen que desplazarse para trabajar? Sería prácticamente una intervención del precio para una enorme cantidad de personas. Además, el autónomo o la pequeña empresa existen precisamente por las reglas del juego del mercado. ¿No es esto a lo que, desde todos los ámbitos posibles -autoridades, empresas y empresarios...- nos han empujado, a que nos hagámos autónomos, que fundemos empresas, etc.? Es decir, es el santo y seña del sistema económico: el individuo que ejerce su libertad formal y la ejerce arrojándose a la actividad económica y empresarial bajo la ley de la oferta y la demanda. En sus planes de negocio debe analizarse la viabilidad de la empresa y si no es viable, hay que cambiarlo o abandonar. Los pequeños transportistas deberían analizar su plan de negocios y quizá el análisis les lleve a la conclusión de que, en este contexto y a medio plazo, su negocio no es rentable. Y, si es así, entonces lo que deben hacer es cerrar el negocio. Precisamente, este es el mecanismo: quienes no pueden, desaparecen y los que pueden sobrevivir verán recompensados sus esfuerzos con el incremento del precio por la escasez de la mercancía.

Lo que diferencia a esta huelga de otras es la capacidad (fuerza) que tiene el sector de afectar al conjunto de la economía. Esa capacidad se convierte en chantaje para el gobierno, algo que otros sectores no tienen. Pero el mecanismo de fondo es el mismo y no se cuestiona: siguen defendiendo el libre mercado, no proponen ninguna modificación, salvo la interesada de intervenir el mercado en lo que se refieres a la cuestión del combustible. En la web de plataformanacional.es se dice con claridad: por un lado, se exige que el precio no sea impuesto por los cargadores, sino que sean "precios dignos que nos garanticen la rentabilidad de nuestros camiones sean cual sean nuestros costes" ... "pedimos la protección del importe justo de nuestros servicios contra la subasta corrupta y mafiosa a la que estamos abocados desde hace muchos años" (Ver). Por otro, defienden la libre competencia: "No hablamos de regulación ni de imposición de precios que eliminen la libre competencia. Sino de protección y seguridad jurídica en cuanto a la viabilidad económica de las empresas de transporte, poder repercutir de forma automática la subida de cualquier coste necesario para el desarrollo de la actividad." Me pregunto, ¿por qué no pueden repercutirlo, hay una ley, norma, poder policial, judicial... que se lo impida? No lo creo. Simplemente es que los cargadores no están dispuestos a pagar más y siempre hay transportistas que lo harán.

También se pide una intervención jurídica para evitar la competencia internacional calificada como competencia desleal. Así dicen: "Es una práctica conocida la de crear empresas buzón en países donde los costes laborales y fiscales les permiten poder realizar servicios en España sin control y a unos precios muy por debajo de cualquier empresa Española  De esta forma, se nos está condenando a la desaparición y en consecuencia a la sustitución por este tipo de empresas que están siendo la opción para la continuidad de las malas condiciones económicas y laborales en las que están implantadas las grandes compañías cargadoras. Muchos deben de ser los intereses de los gobiernos para mirar hacia otro lado ante el ataque y derribo a empresas españolas que pagan impuestos y crean puestos de trabajo aportando riqueza y bienestar al País". Y lo defienden apelando al patriotismo, el interés de las empresas españolas frente a la comptencia internacional. Pero ¿no es esa la libre competencia, o es que la libre competencia debe defenderse sólo en el ámbito nacional y no en el mundial? Lo que da la sensación es de que simplemente me defiendo corporativamente cuando me afecta directamente. Da igual que haya muchas personas que no puedan vivir con su salario, da igual que otros sectores tengan los mismos problemas. Mi problema es el que quiero resolver. Pero su problema es el problema de muchos. ¿No deberían despertar también a esta verdad? ¿No deberían replantearse el sistema de fijación de precios a nivel global y no sólo sectorial?

El respeto del que habla el transportisa no es otra cosa que un problema de precios (esto mismo lo dice él), pero los precios los fija el mercado. ¿No es esto lo que queremos? ¿O sólo lo queremos cuando nos va bien y queremos que se intervenga cuando nos va mal? En fin, quizá sería interesante que se cuestionara el sistema de fijación de precios, es decir, el mercado libre. A lo mejor deberíamos empezar a soñar con otra forma de organizarnos social y económicamente de forma que la dignidad de las personas, el respeto, vivir dignamente... no dependa del precio de las mercancías. Si el eje de la economía no fuera la competencia bajos los valores de la ganancia personal independientemente de lo que les pase a los demás, si el eje fuera una "vida buena", una vida digna, quizá todo esto no ocurriría.

¿Qué hay detrás de las guerras? En el fondo es la misma causa. Da igual que el mercado se entienda de forma local o global, entre particulares o entre naciones. Al final, los valores que hay detrás (individualismo del beneficio, competencia que implica la desaparición de la competencia misma, el defender mi forma particular de vida frente al resto del mundo, la libertad conectada con los ingresos....) están también en la base misma de las guerras. Las motivaciones patrióticas, las banderas, étnicas o similares son solo la superficie: estructuralmente la base es la búsqueda y el mantemiento del beneficio personal de forma individualmente considerada. Las motivaciones reales son esas y la necesidad del poder tiene la misma raíz.

Por supuesto, sé que las reivindicaciones de la plataforma no se reducen a la cuestión del precio. También incluyen aspectos laborales que precisan de regulación (enfermedades profesionales, lugares saludables...) Pero, en cualquier caso, el problema de fondo es, ahora mismo, la supervivencia de la empresa misma y eso tiene que ver con la fijación de los precios de mercado.

 

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